La antesala: el estrés causado por las consultas prenatales

La antesala: el estrés causado por las consultas prenatales

EL ESTRES CAUSADO POR LAS CONSULTAS PRENATALES

En el mundo occidental donde se practica una obstetricia altamente medicalizada, con un alto intervencionismo a lo largo del embarazo, son muchas las mujeres que salen de las consultas preocupadas por resultados de ecografías, amniocentesis o analíticas, tras haber recibido información médica sobre la salud de su bebé y los posibles riesgos.

Concebidas para detectar problemas, a veces las consultas prenatales son más una fuente de preocupación y ansiedad. Muchas madres que dan a luz bebés perfectamente sanos reciben durante el embarazo noticias acerca del estado del bebé que les arrojan a estados de nerviosismo y miedo que son la antesala de la sumisión más absoluta.

El estilo dominante en las consultas prenatales consiste en poner el énfasis en los problemas potenciales.

«Una fuerte ansiedad durante el embarazo es el mayor factor de riesgo de parto prematuro», afirma la doctora Dunkel Schetter. A esta misma conclusión ha llegado Michel Odent, quien afirma: Todos conocemos a mujeres que han salido asustadas después de una revisión.

Numerosos estudios evidencian que las mujeres con ansiedad en el embarazo tienen tres veces más probabilidad de tener síntomas depresivos intensos en el puerperio.

Las madres con ansiedad prenatal tienen más cesáreas programadas y partos con anestesia epidural.

Los principales estudios prospectivos sobre el efecto de la ansiedad materna en la conducta infantil han observado una asociación muy significativa entre la ansiedad materna en el tercer trimestre y las alteraciones de conducta y problemas emocionales en la primera infancia.

Debemos dejar de inducir la creencia de que el nacimiento es una experiencia dolorosa y peligrosa necesitada de ayuda altamente especializada y tecnificada. Ese miedo, junto con la ansiedad producida por la ausencia de intimidad, la situación de subordinación y las prácticas de rutina, pueden alterar significativamente el equilibrio hormonal de la mujer durante el parto.

Si a esto le sumamos el alto grado de intervencionismo en el hospital durante el parto, nos encontramos con el origen de nuestra alta tasa de cesáreas, episiotomías y otras intervenciones, que exceden lo considerado recomendable por la medicina basada en la evidencia. Pero además está el hecho de que las cifras no dejan de ser lo que son, simples cifras que no dan cuenta de las secuelas físicas, psicológicas y sociales consecuencia del parto tecnológico:

  • dificultades para vincularse con el bebé,
  • problemas con la lactancia causadas por partos prematuramente inducidos o separaciones injustificadas de madre y bebé,
  • dificultades sexuales derivadas de la episiotomía,
  • depresiones posparto y síndromes postraumáticos como consecuencia de partos que han causado traumas o de cesáreas que no hacían falta.
Es preciso proteger todo el ciclo de la maternidad desde una perspectiva ecológica y humanizadora.

Author: Nacer

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